Fue ayer, víspera de San Valentín –
San “Calentín” como dicen los cachondos – cuando Ignacio e Iratí se
prometieron amor eterno. Si, esa hiena de Ignacio de Juana Chaos, le
prometía amor a Iratí Aranzábal – otra hiena – hasta que la muerte les
separe como, creo recordar, establece el protocolo. Nada se ha
noticiado del oficiante, ¿Setién tal vez?, pero sí se ha hecho mención
a que actuaron como testigos otro par de hienas como los contrayentes.
En resumen, todos de la misma camada que, traducido al lenguaje bípedo,
bien podría resultar un incesto.
Cuando antes citaba la frase protocolaria de
“…hasta que la muerte nos separe…”, me quedaba una duda: ¿qué muerte?,
¿la de alguno de los cónyuges o la de cualquier ciudadano inocente no
escogido al unísono por la pareja y, por tanto, como está de moda,
causa de las habituales rencillas y separaciones matrimoniales por no
coincidir en los gustos y aficiones?. Aparte de no citar al oficiante,
tampoco se ha citado nada respecto a la luna de miel de la feliz
pareja. Me permito sugerir, de Martutene a Can Brians pasando por
Alcalá-Meco y colofón en Quatre Camins para volver otra vez a
Martutene. Tampoco se ha dicho nada al respecto de si, al salir, ya
convertidos en marido y mujer, fueron obsequiados con pétalos de rosa,
arroz u otra de las mariconadas al uso aunque, si he de ser sincero,
creo que lo que mas les hubiese satisfecho hubiesen sido casquillos de
bala, y polvo de amonal; ¡ ojo ! he dicho polvo de amonal pues el otro
polvo debió llegar después, ¿duchándose, como en plena huelga de
hambre, con Rubalcaba y Conde Pumpido de voyeurs?. Nunca he sido
aficionado a las bodas – con suerte acudí a la mía – pero, lo que son
las cosas, me hubiese gustado estar presente en esta y creo que a
alguien mas también…….¿o no Ricardo?.
La situación de este carnicero es un fraude, no acabo de entender que hace un asesino múltiple, condenado, en la calle.
Como la de muchos mi formación es cristiana, y por eso entiendo que no hay perdón sin arrepentimiento, me lo habéis oido decir muchas veces. Con las actitudes del gobierno del PSOE, en el caso de este carnicero, se legitiman sus acciones, dejándolas en el mero plano judicial, el de los beneficios penitenciarios y otras milongas. ¿Dónde quedan los hechos que atañen a la moral justa?. Realmente, todo se pervierte desde el lado de la mentira de los progresistas, hasta el sentido dela verdadera justicia.
Conociéndome como me conoces, no he gastado ni un minuto de tiempo en adentrarme en la noticia, pero, valga la rectificación y mi comentario para el día que salga. ¿Se ha arrepentido? Creo que ahora está condenado, justo por lo contrario. ¿Acaso ha pagado su culpa, que no su pena?