La declaración unilateral de independencia de Kosovo es
evidentemente contraria a la Constitución y a las leyes de Serbia, uno
de los países miembros de las Naciones Unidas. Los Estados extranjeros
que reconozcan dicha independencia no sólo habrán endosado una
manifestación contraria a la ley doméstica y a la voluntad de un Estado
miembro de las Naciones Unidas sino que, en consecuencia, habrán puesto
gravemente en duda el respeto debido a ciertas normas básicas del
Derecho Internacional. Esas violaciones del Derecho Internacional y sus
consecuencias son, entre otras, las siguientes.